El problema ha dejado de ser que se juegue en Andalucía a las cuatro de la tarde durante el mes de septiembre, o en Soria a las nueve de la noche en invierno. No. El problema ahora es que no sabemos cuándo se juegan los partidos. En primer lugar, esto se debe a que los horarios se anuncian tarde, muy tarde, extremadamente tarde. Mucho más tarde que en otros países europeos. Concretamente, cuatro o cinco días antes de que arrancara la jornada en este caso concreto.
Y esto no es lo peor. Tebas parece dispuesto a realizar todos los cambios que Luis Enrique se ha ahorrado en lo que llevamos de temporada. De hecho, hay encuentros de Liga Adelante que han tenido hasta tres horarios diferentes en un lapso de tiempo de 48 horas. Como para acompañar a tu equipo fuera de casa. Viajes frustrados, dinero tirado a la basura… y a Tebas que le da igual, porque los chinos verán en prime time el desenlace de la mejor liga del mundo, según él. Se le llena la boca de decirlo. Arrogancia no le falta.
Por si esto fuera poco -sí, lo siento, hay más-, la excusa ofrecida para justificar de alguna manera el primer cambio de los horarios de Liga BBVA, y el segundo de los de Liga Adelante, unas diez o doce horas después de publicar los anteriores, era no hacer coincidir los encuentros en los que se jugaba el descenso a Segunda con la última jornada de la fase regular de la Segunda B. Lo habían hablado con la RFEF, decían. Pues, de momento, siguen coincidiendo porque solo han adelantado cuatro o cinco encuentros de Segunda B a las cinco de la tarde. El resto siguen programados -a falta de menos de 48 horas para su disputa- para las seis, mientras que Sporting, Getafe y Rayo jugarán a las siete y media. Que yo sepa, coinciden, porque los partidos de fútbol duran noventa minutos, repartidos en dos partes de 45 y con un descanso de quince minutos entre ambas.
En cualquier caso, el inasumible riesgo de viajar a apoyar a tu equipo y las complicaciones causadas a los aficionados locales, que no saben si podrán ver Eurovision, o si podrán acudir al cumpleaños de su sobrina; a Tebas le dan igual. Al igual que los días de descanso que tenga el Sevilla de cara a preparar la final de la Europa League, donde los hispalenses representarán a su maravillosa liga. Él mismo lo definió perfectamente hace unos días en referencia a este último tema: “Somos un producto televisivo.” Ya en 2013 dijo sobre el hecho de que el estreno del Nuevo San Mamés se produjera en lunes que "deslucido sería para los que querían ir al campo, pero para el resto de España fue muy lucido. Tuvieron la suerte de verlo en abierto y gratis.” Claro queda, por tanto, que el aficionado, a Tebas, se la trae al pairo. Vamos, que no le importa. Lo que le importa es un producto televisivo que desunifica una jornada unificada con el objetivo de que cerrara la liga un Espanyol-Eibar sin nada en juego, que hubiese partido el viernes -pero no lo jugase el Sevilla, que es quien lo necesita-,... El fútbol y el aficionado no le interesan lo más mínimo. Vive por y para el producto televisivo.