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miércoles, 12 de octubre de 2016

La Voz de la Conciencia (IV): Corte de mangas

Por Jon Fernández Mur (@jonfdzmur)

Jamás poner un título a un artículo resultó tan sencillo. Podría parecer que no soy original -nada más lejos de la realidad-, pero cuando la idea del texto se resume tan bien en una expresión de doble significación, creo que carece de sentido buscar una alternativa. Es como si te encontraras un balón botando en la frontal del área. Hay que pegarle. Sí o sí.

Después de quitarle un poco de hierro al asunto, para no acabar todos enfadados con todos, vamos con lo de Piqué, que más que lo de Piqué es lo de los cazurros que consiguieron que Piqué dejara la selección. Cazurro es un adjetivo calificativo, puntualizaría el Pichu Cuéllar.

Si hablamos de fútbol, podemos decir que Gerard Piqué es uno de los mejores centrales del mundo, si es que no es el mejor; y, por supuesto, es el mejor defensor central español. El problema es que en este país se habla muy poco de fútbol. Cuando vuestros amigos, compañeros sentimentales, familiares, profesores, conocidos, familiares, amigovios y demás -sí, he repetido familiares- os digan que “en la tele solo hablan de fútbol, ¡qué pesados!”, respondedles que es mentira. Que no hablan de fútbol. Porque no lo hacen.

¿Es el problema ese tipo de periodismo, ruin y morboso, o lo es el público que lo consume, y de esta manera, genera esa demanda? Quizá lo sean ambos. Basta con entrar en las webs de Marca, Mundo Deportivo, As o Sport y buscar los textos más leídos para comprobarlo. El gran público no quiere fútbol, quiere morbo, entretenimiento fácil, prensa rosa. Y los medios lo dan, saltándose a la torera la ética y la moral. “Total, qué más da, si así vendemos más”, pensarán. Hay límites. Y pocos los respetan. Empecemos por ahí, y que luego decida el consumidor qué prefiere: el pelo de Cristiano o un análisis del Sevilla de Sampaoli.

Tampoco podemos obviar el origen del tema Piqué. Que uno o varios jugadores se sientan catalanes parece ser la mayor deshonra para la selección española. Lo que encontramos en las redes con respecto a este tema es la intolerancia elevada a la enésima. La voluntad de muchos de imponer su forma de pensar por encima de la del resto, sin argumento alguno. Porque sí.

A todos aquellos que piden separar fútbol y política, no queda otra que decirles que es imposible, y que lo vayan asumiendo. Siempre ha sido así, y lo seguirá siendo. Al fin y al cabo, la política es más importante, aunque no queramos verlo en ocasiones. Basta con echar un vistazo a los Balcanes, por ejemplo.

La cuestionable voluntad de resolver los problemas sin diálogo y sin argumentar de nuestros políticos parece haber calado hondo en nuestra sociedad. “Piqué tiene que sentirse español como el que más si quiere jugar en la selección. Y demostrarlo”. ¿Por qué? La profesionalidad de Gerard Piqué está fuera de toda duda. Se ha partido la cara -literalmente- por la selección, suele ser el defensa que está ahí cuando llegan tres delanteros a marcar gol -véase el tanto de Italia en la Euro-, ha dado triunfos importantes,... Pues para algunos, no es suficiente.

Quizá lo que tendría que hacer Piqué para ser aceptado es desfilar con la cabra de la Legión, pero ha decidido que ya basta.
Que ya ha escuchado suficientes pitos y tonterías. Razón no le falta. Mucho ha tardado, a mi parecer. La que se armó con las mangas no fue normal. Fue, como él dijo tras el choque, la gota que colmó el vaso. Cuando el tema quedó aclarado, todos los españoles de pro, es decir, los que le critican todo, tuvieron que ir raudos y veloces a borrar los tweets que habían publicado en contra del jugador del Barcelona. Que si separata, que si se vaya a jugar con Catalunya, que si vaya deshonra cortar la bandera.

Esta hipérbole de lo absurdo terminará en 2018, con Piqué dejando el barco. Ahora algunos periodistas se arrepienten de haber querido hacer sangre con este tema. De haber querido vender tanto con este tema. A esos hipócritas solo les queda ahora la esperanza de que el bueno de Gerard se replantee la situación. Ahora les toca pedir perdón.

Y para finalizar, una reflexión. Si lo importante para jugar en la selección es la cantidad de patriotismo que uno demuestra y lo mucho que uno ama a España, que Lopetegui no llame a Piqué. Que llame a Albert Rivera y Felipe González.

viernes, 12 de agosto de 2016

La Voz de la Conciencia (III): Los mejores nunca serán ET

Por Jon Fernández Mur (@jonfdzmur)

El hype -o las altas expectativas, para los puristas- que tiene sobre sí la Premier de cara a la temporada que arranca mañana no tiene precedente alguno. O al menos yo no lo recuerdo. Podría decirse que, aunque no comparta esta opinión, cuatro de los cinco mejores entrenadores del mundo viven en Inglaterra a 12 de agosto de 2016. Veremos a Mourinho y Klopp contra Guardiola de nuevo, a Conte enfrentándose a los mejores,... Lo que queda claro es que esta Premier promete.

Ante la falta de resultados en Europa, los clubes ingleses recurren a los mejores entrenadores, salvo el Hull City, del que todos huyen -sí, entrenador incluido-. Una temporada de impredecible resultado, pero en la que los equipos de Manchester parten como favoritos, siendo estos los que más se han reforzado y los que mejores plantillas tienen. Guardiola ha apostado por la calidad y el juego asociativo -¡oh, sorpresa!- y Mourinho por el carácter -más sorprendente aún-. Sin embargo, no esperamos un Mou-Pep a la española, por el hecho de que los rivales son de una entidad superior al Atlético de Quique Sánchez Flores, al Málaga de Pellegrini, al Valencia de Emery y al Villarreal de Garrido.

Uno de los entrenadores presentes en aquella época en la liga española era Mauricio Pochettino, al que tenemos también en las islas. Su Tottenham fue uno de los mejores equipos de la pasada campaña, siendo el más serio competidor del Leicester en la pelea por la Premier y asegurándose una plaza en la Champions. Quizá eso pase factura a los spurs, pero ya demostraron de lo que son capaces.

El Arsenal de Wenger, con mucho jugón en medio campo, pretende plantar batalla. No obstante, son los vigentes subcampeones y no se han reforzado mal. Pero al técnico francés parece faltarle el gen ganador que sus rivales poseen.

Por último, están Liverpool y Chelsea, con dos grandes entrenadores, sin competición europea que disputar, y con la necesidad de mejorar los resultados de la pasada campaña. Los altavoces de Anfield y Stamford Bridge quieren hacer sonar el himno de la Champions de nuevo. Y quieren hacerlo a no mucho tardar.

Pero, ¿sabéis qué? Nada ni nadie superarán lo vivido la pasada campaña. El Leicester, vigente campeón, hizo saltar todos los pronósticos por los aires y nos regaló la temporada más increíble, divertida y emocionante de la historia. Al fin y al cabo, por más estrellas que brillen en una competición, el ver a un equipo humilde desafiar a la lógica de tal manera es algo simplemente insuperable. Un grupo con el que todos pudimos sentirnos identificados. El juego combinativo de Pep podrá deslumbrar, o el United de Mou aplastar rivales. Es posible que el Liverpool de Klopp nos haga disfrutar, o que caigamos rendidos ante las clases tácticas de Conte. Pero nadie mejorará al Leicester. Eso sí, repetir lo irrepetible sería como ver a E.T. aterrizar en Picadilly Circus. Palabra de Claudio I de Leicester.

martes, 28 de junio de 2016

La Voz de la Conciencia (II): Fairytale

Por Jon Fernández Mur (@jonfdzmur)

Moscú, 16 de mayo de 2009. El noruego Alexander Rybak gana el Festival de Eurovisión con su canción "Fairytale". Y lo hace con una diferencia abismal sobre el segundo clasificado, que no es otro que Islandia. A nadie le sorprende que los nórdicos ganen Eurovisión. De hecho, Suecia ha ganado dos de las últimas cinco ediciones y suma un total de seis triunfos; mientras que Noruega y Dinamarca tienen tres. Y suelen quedar por delante de Inglaterra -Reindo Unido para ser más exactos-. No sería para llevarnos las manos a la cabeza que los islandeses fueran capaces de superar a los británicos en Eurovisión.

Niza, 27 de junio de 2016. La selección inglesa cae por 1-2 en los octavos de final de la Eurocopa ante Islandia. No es Eurovisión. Lo más parecido a cantar es lo que hace Joe Hart en el segundo gol de los nórdicos. Los islandeses desplazados hasta Francia no cantan. Gritan. Gritan como vikingos. Gritan con fuerza. Hacen historia junto a sus jugadores. Roy Hogdson se lleva las manos a la cabeza. Dimite. Islandia pasa a cuartos.

El cuento de hadas de los de Hallgrimsson y Lagerback aspira incluso a eclipsar al del Leicester City de Ranieri y al de la Grecia de Rehhagel. Un cuento cuyo final aún está por escribir. De momento, han vencido a Holanda por partida doble -en Reykjavik y en Ámsterdam- en la fase de clasificación, dejándoles fuera de la Euro; han empatado con Portugal y Hungría, han ganado a Austria; y se han deshecho de una de las grandes, de Inglaterra, en octavos de final.

Podría parecer lógico que cayeran eliminados en cuartos ante la anfitriona Francia, de hecho, lo sería; pero habiendo desafiado a la lógica tantas veces, es una osadía atreverse a pronosticarlo. El Leicester también iba a perder.
Su juego es básico. Saques de banda largos de Gunnarsson, faltas, córners y balones a los puntas buscando aprovechar las segundas jugadas. Y defender. Defender unidos, más o menos ordenados. Resistir. Y dominar el juego aéreo. Y correr. Parecen previsibles, y lo son; pero nadie ha sido capaz de ganarles. Absolutamente nadie.

Tienen un once definido, las ideas -sencillas- muy claras, y el apoyo de todo un país, eso sí, pequeñito. Su población es similar a la de Alicante o Córdoba. Imaginad a la selección de La Rioja eliminando a la Inglaterra por un momento. Pues eso. Los islandeses recogen ahora los frutos de un trabajo que vienen realizando desde hace tiempo con el objetivo de ser competitivos. Un proyecto bien cimentado desde la base, pero que está alcanzando cotas insospechadas.

En el año de los cuentos de hadas, Islandia tiene el suyo, aún inconcluso, pero repleto ya de una dosis de épica que les va a colocar, por primera vez, en las estanterías principales de la gran librería que es la historia del fútbol.

miércoles, 22 de julio de 2015

Casi nunca digas nunca

Por Jon Fernández Mur (@Mur_98)

"Es verdad que todo tiene solución, menos la muerte. Y que basta con plantear bien el problema y actuar y la solución saldrá a la vista. A veces tarda, pero siempre aparece."
-Rosa Rossi (1928-2013)

Nunca es un término del que se abusa mucho hoy en día. Es difícil saber hasta que punto nuestras propias historias pueden cambiarnos y dar a nuestras vidas una dirección opuesta. Pasar de no sí es algo que puede ser inconcebible en un momento dado, pero que es una posibilidad real. Y por ínfima o nula que parezca, es mejor no atarnos de pies y manos y no pronunciar la palabra nunca.

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No sabes dónde acaba el camino
Respecto a la cita de Rosa Rossi, con la que se puede estar de acuerdo o no, me gustaría realizar un pequeño matiz, ya que no voy a hablar tanto de soluciones sino de variaciones. Es decir, que todo puede cambiar, menos la muerte. Estimado lector, pensarás ahora que jamás cambiarás de equipo de fútbol bajo ningún concepto, en el caso de que tengas pareja que nunca la dejarás y que no te plantearás en ningún momento de tu vida alguna locura que se te esté pasando por la cabeza. No estés tan seguro.

Es cierto que habrá cosas que nunca cambiarán, pero no podemos saber cuáles serán a ciencia cierta. Ocurren situaciones inesperadas e incluso dramáticas que producen variaciones rápidas, así como otros cambios más progresivos en los que pueden influir desde la gente que nos rodea hasta, simplemente, el paso del tiempo. 

Yo también abuso del nunca. Y sigo aquí, no me ha pasado nada. Pero más que como una cuestión de términos quiero plantearlo como una manera de enfocar la vida. La conclusión podría ser que hay que estar abiertos a los cambios. Que no tienen porque ser malos. No hay que cerrarse puertas, ya que tanto situaciones como personas están cambiando constantemente.  Lo que hoy es un no, no tiene que ser obligatoriamente un nunca. Porque nadie sabe qué nos deparará la vida en el futuro.

Tomado íntegramente de InfoDeporte, dónde fue publicado el 21 de julio de 2015. Comparto este texto mío en mis dos blogs, ligeramente modificado.